En Paraguay, el concepto de «abuela memby» (hijo de la abuela) está profundamente arraigado: se refiere a los niños cuya educación queda en manos de sus abuelas, luego de que sus madres hayan emigrado para trabajar, generalmente a Argentina o a España. Desde que tenía 8 meses, Adam vivió con su abuela. Ahora tiene 11 años y asiste a quinto grado en su escuela comunitaria Fracción Margarita en Villarrica, uno de los distritos meta de Paraguay Okakuaa. Adam es un niño muy activo e inteligente. A medida que crecía, a Doña Petrona le resultaba cada vez más difícil administrar el tiempo libre de Adam, a quien, como a todos los niños, le gusta estar en la calle con sus amigos. Todavía recuerda el alivio que sintió cuando los educadores del proyecto le ofrecieron la posibilidad de acceder a un EpC dos veces por semana. «Vinieron los facilitadores del EpC. Nos dieron una charla y me gustó. Adam va todos los martes y jueves, de 1 p.m. a 5 p.m. de la tarde. Además de la ayuda que recibe en sus estudios, allí también juega y se divierte. Siempre me dice que la pasa bien«. Cuando Adam asiste al EpC, Doña Petrona no siente preocupaciones: sabe que está en un espacio de protección. Además, el año que comenzó a ir al EpC, Adam por primera vez terminó la escuela con excelentes calificaciones: todas notas 4 y 5. Además, comenzó a ayudarla con las tareas domésticas. «Las tardes que no asiste al EpC me ayuda a limpiar la casa», dice Doña Petrona, orgullosa del progreso de su nieto.