Damaris Yoelia, Ganadora del Concurso de Patinaje

“Aprendí que tengo valor como persona y que puedo lograr los sueños que me proponga”. 

Durante dos años, Damaris Yoelia (10 años) participó activamente en los Espacios para Crecer de Cayin o Clim, espacio educativo del Proyecto Paraguay Okakuaa que puso énfasis en reforzar la autoestima y valoración identitaria de los niños, niñas y adolescentes indígenas. En ese proceso, Damaris logró cumplir su sueño: Competir en patinaje artístico a nivel departamental. Su tercer puesto en el campeonato local demuestra que su talento, ganas y determinación, con el acompañamiento adecuado, es el camino a un futuro esperanzador.

El sueño de Damaris era muy simple, y a la vez, difícil de alcanzar: Ella quería ser patinadora artística. Sabía que cerca de su comunidad había niños y niñas que practicaban e inclusive participaban en una competencia, y su sueño era alguna vez poder participar.

Damaris es una niña del pueblo nivaclé. Su comunidad se llama Cayin o Clim, que en castellano significa “Picaflor Blanco”. Un pequeño monumento se erige a la entrada de esta comunidad donde, entre 2018 y 2019, el Proyecto Paraguay Okakuaa sostuvo los Espacios para Crecer, espacios a contraturno de la escuela para niños, niñas y adolescentes donde, además se realizar refuerzo escolar, tuvieron acceso a actividades de desarrollo personal y comunitario. El impacto positivo de este servicio se tradujo en la voluntad del Ministerio de la Niñez de sostenerlo, incorporando los Espacios para Crecer (EpC) a su Programa Abrazo, que con una misma lógica de intervención protege a unos 5.000 niños, niñas y adolescentes en todo el país y con este traspaso marca su llegada al Chaco paraguayo.

Damaris fue una de las cien niñas y niños nivaclé protegidos en los Espacios para Crecer de Cayin o Clim. “Ahí aprendí muchas cosas; me ayudaron en mis tareas de la escuela y también aprendí que tengo valor como persona y que puedo lograr los sueños que me proponga”.

En una ocasión, Damaris se dibujó patinando y escribió que soñaba ser ganadora del concurso de patinaje de Neuland, colonia menonita donde está emplazada su comunidad.

Yo tenía un sueño el año pasado: Quería ganar el concurso de patinaje en la Colonia Neuland. Yo dibujé ese sueño en una hoja”, recuerda. Norma Rodríguez, coordinadora técnica de Paraguay Okakuaa en Boquerón, recuerda lo que significó ese dibujo para el equipo de educadores. “Desde ese momento, nos propusimos apoyarla para que pudiera practicar patinaje, y así fue. Y muy pronto demostró que tenía aptitudes.“Practiqué mucho y competí con niños y niñas de otras culturas y con mucho esfuerzo logré el tercer puesto en mi primera competencia”.

Damaris, ahora, tiene un sueño mayor: Quiere ser una patinadora profesional que represente con orgullo a su cultura nivaclé y a la Colonia Neuland en los concursos y competencias de patinaje no sólo a nivel local, sino nacional e internacional.

Faustino Diaz, papá de Damaris, agradece al proyecto Paraguay Okakuaa. Dice que en el EpC los educadores lograron fomentar en su hija la valoración propia, la responsabilidad en sus tareas, la expresión personal y una mayor sociabilidad con niños y niñas de su propio pueblo, y de las otras culturas que interactúan en la Colonia Neuland.  “Damaris era una niña sumamente tímida, no lograba socializar con nadie, y con su mamá no sabíamos qué o cómo hacer para poder ayudarla. Cuando volvía de la escuela se encerraba, hacía sola sus tareas, y no quería compartir ni jugar con otros chicos. Cuando comenzó el EpC, decidimos con su mamá llevarla y de a poco comenzó a superar su timidez y a compartir con los demás niños y niñas de nuestro pueblo”.

Don Faustino también notó cambios en los demás niños y niñas de la comunidad. “Los Espacios para Crecer no solo ayudaron a mi hija, sino también a muchos otros niños de nuestro pueblo: comprendieron que son importantes, que no son inferiores por ser indígenas, y que pueden lograr con esfuerzo y sacrificio todos los sueños que se propongan”.